¿Cómo evaluar en el área de Matemática en el Nivel Inicial?
En el enfoque de resolución de problemas, evaluar en matemática no consiste en tomar exámenes, calificar o aplicar pruebas escritas descontextualizadas. La evaluación se concibe como una parte constitutiva e inherente del proceso de enseñanza y de aprendizaje, cuya función principal es brindar información cualitativa para orientar y ajustar las decisiones pedagógicas.
1. Los tres propósitos y momentos de la evaluación
A través del planteo de situaciones problemáticas, la evaluación cumple tres funciones interconectadas:
- Diagnosticar: Permite detectar el estado inicial y la calidad de los conocimientos previos de los niños frente a un contenido determinado. No se realiza solo a principio de año, sino de forma permanente antes de iniciar una nueva secuencia didáctica.
- Enseñar (Evaluación de proceso / formativa): Consiste en acompañar y observar cómo los alumnos modifican, reajustan o crean nuevas estrategias a medida que se introducen variables didácticas o restricciones en los juegos y problemas.
- Evaluar (Evaluación de producto / sumativa): Permite valorar el nivel de conceptualización e institucionalización alcanzado por los niños tras haber trabajado con una secuencia en variados contextos.
2. El instrumento fundamental: La Observación Intencional y el Registro
En el Nivel Inicial, la observación cualitativa e intencional es la herramienta clave para evaluar:
- Centrada en los avances: El docente observa qué pueden hacer y qué procedimientos utilizan los niños, en lugar de focalizar únicamente en lo que "les falta".
- Análisis de procedimientos y producciones: Se indaga tanto el desempeño en el juego o problema (cómo cuentan, cómo comunican una posición, cómo miden) como sus producciones notacionales (registros numéricos, dibujos de maquetas, planos o marcas en papel).
3. Indicadores de observación según el eje matemático
Para que la observación sea selectiva y sistemática, el docente utiliza indicadores específicos:
Eje Número
- Serie numérica y conteo: Si domina la serie oral convencional, si puede continuar la serie desde un número distinto de 1, y si asigna correctamente una palabra número a cada objeto sin omitir ni repetir.
- Estrategias de cuantificación: Si utiliza la percepción global, el conteo, el sobreconteo o cálculos memorizados.
- Reconocimiento y escritura: Si lee o escribe números de una o más cifras, y qué hipótesis sobre el sistema de numeración pone en juego (por ejemplo, comparar escrituras por la cantidad de cifras).
Eje Espacio y Geometría
- Relaciones espaciales: Si pasa de usar posiciones absolutas (arriba/abajo) a posiciones relativas ("a la izquierda de", "entre") utilizando puntos de referencia externos.
- Comunicación y decodificación: Si emite mensajes verbales claros en situaciones de dictado y si logra decodificar planos o esquemas para reproducir construcciones.
- Formas geométricas (Niveles 0 y 1 de Van Hiele): Si reconoce figuras y cuerpos por su aspecto global o si empieza a analizar sus propiedades constitutivas (cantidad de caras, vértices/"puntas", lados rectos o curvos).
Eje Medida
- Estrategias de medición: Si resuelve tareas por percepción visual, o si utiliza procedimientos de cubrimiento o desplazamiento con unidades no convencionales (tiras, vasos, bloques).
- Uso de instrumentos: Si reconoce la función social de instrumentos convencionales (balanzas, metros, calendarios, relojes).
- Registros de cantidad continua: Si al registrar una medición indica tanto el número como la unidad utilizada (ej. "4 tiras").
Actitudes ante el conocimiento
- La autonomía en la búsqueda de soluciones, la colaboración con sus pares, la tolerancia frente al error y la fundamentación de sus propias ideas en las puestas en común.
4. El valor didáctico del error y la autovalidación
En este enfoque, el error no es visto como un fallo a sancionar, sino como una hipótesis de trabajo y un paso necesario en la construcción del saber. Evaluar implica permitir que la propia situación didáctica (o la confrontación con los pares en el cierre) le devuelva al alumno la validez o invalidez de su respuesta, permitiéndole autoevaluarse y reajustar su pensamiento autónomamente.
